Nueva Medicina Germánica® del Dr. Hamer

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Este es un espacio destinado a explicar, verdaderamente, en qué consite la Nueva Medicina Germánica® descubierta por el Dr.Ryke Geerd Hamer.
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lunes, 03 de diciembre de 2007

En este artículo, publicaré ensayos, reflexiones y planteamientos sobre la NMG de diversas personas cuyas valiosas opiniones me parecen que podrían ser también de interés para los lectores de este blog. Por supuesto, como es lógico, las ideas expresadas reflejan el pensamiento de cada autor, y no necesariamente implican que yo esté de acuerdo con todo o parte de lo expresado. Pero sea que yo esté o no de acuerdo, en todo o en parte, con esas ideas, si creo que tales ideas tienen un gran valor y merecen una lectura cuidadosa de parte de los lectores del blog; aspiro que tales ideas y planteamientos estimulen la reflexión del lector sobre aspectos poco conocidos o muy poco analizados (pero no por ello menos importantes) sobre la NMG.

Antes de cada artículo, haré una breve mención (en letras de color azul) sobre el nombre del autor y el contenido del artículo.

1)El primer artículo es de un autor llamado Gabriel que analiza algunos aspectos importantes referidos a las razones por las cuáles se le ha negado a la NMG la oportunidad de ser verificada. Veamos las interesantes reflexiones de Gabriel al respecto:

¿Por qué se le ha negado la oportunidad de verificación a la Nueva Medicina Germánica?

¿Hasta dónde llega nuestra necesidad de ayudar a los demás? Es una pregunta que puede que no tenga una respuesta inmediata porque ese "a los demás" puede englobar a tanta cantidad y variedad de gente, algunos muy cercanos a nosotros y otros desconocidos, que al encontrarnos ante personas por las que no sintiésemos ni la menor afinidad junto a otras que en cada gesto suyo descubriésemos algo nuestro, nos podríamos sentir incapacitados para dar una misma respuesta válida para todos.

Por lo general nuestro círculo de influencia si bien puede sobrepasar a la familia y amigos, y llegar hasta conocidos del trabajo o vecinos, no suele tener unas dimensiones mucho mayores. Esto quiere decir que en el momento de pensar en ese "a los demás" ni siquiera incluiríamos a gente a la que ni conociésemos puesto que nuestra influencia sobre ellos sería en cualquier caso nula. Pues bien, incluso atendiendo a ese reducido círculo de conocidos seguiría resultado difícil tratar como una unidad a todas esas personas y dar la misma respuesta para todos ellos. Nos podemos desvivir por nuestra pareja, hijos o padres, y mostrar absoluta indiferencia, o la simple compasión de un gesto momentáneo, con personas necesitadas de ayuda pero a las que consideramos demasiado lejanas de nuestros sentimientos. Ni mencionemos a esas otras que pueden despertar en nosotros cualquier tipo de enemistad o animadversión, ya que en esos casos podemos mostrarnos indiferentes a su destino, aunque tal vez no a su sufrimiento. Bien es cierto sin embargo que hay multitud de ejemplos en nuestra historia más reciente que demuestran lo fácilmente que el ser humano puede utilizar sin la más mínima compasión, ni escrúpulos, a sus iguales con tal de obtener supuestos beneficios propios, o cómo puede mostrar total indiferencia ante tragedias no cercanas.

Como he mencionado parece que plantearse preguntas tan genéricas no tiene sentido pero ¿qué sucedería si en nuestra mano si estuviese la posibilidad de ayudar a todos los demás?.

Ésta si puede parecer una pregunta con respuesta inmediata. Tal vez usted piense que, si esa ayuda se puede ofrecer con facilidad y sin un esfuerzo excesivo por su parte, no debería de haber motivo alguno para cuestionarse nada al respecto sino que habría que pasar a la acción y mejorar la vida de los demás. Además es posible que usted decidiese comportarse de manera altruista, animado por la falta de costes en su economía personal, y considerase que lo más acertado y ético debería de ser ayudar sin hacer distinciones, ya que si mejoramos la vida de todos, la sociedad en general se vería beneficiada por un estado de bienestar más elevado.
Todo puede parecer tan sencillo y tan simple, si partimos del supuesto de que esa ayuda estuviese a nuestro alcance y no condicionase en exceso nuestra vida, que no se puede vislumbrar en el horizonte nada que pudiera introducir alguna duda sobre la conveniencia de actuar en ese sentido.

Pues bien, la posibilidad de ofrecer una ayuda a todos, para mejorar su salud, se hizo posible con la aparición de la nueva medicina germánica (NMG). De la manera más simple imaginable teníamos a nuestro alcance la posibilidad de conseguir que todas las personas pudieran ver mejorada su vida sin necesidad de grandes inversiones económicas y sin que por nuestra parte existiesen exigencias desmedidas de ningún tipo. Disponíamos de la herramienta que más podía ayudar a toda la Humanidad y que ni hacía distinción por razas o creencias, ni ofrecía ventajas a los países ricos frente a los más pobres, ni al contrario.

No es que Hamer, autor de la NMG, elaborase una medicina definitiva y completa, ya que aún hoy es mucho lo que queda por investigar, sino que él acertó por completo en los planteamientos de base de esta medicina y por esto abordar el tratamiento de cada una de las enfermedades resultaba tan aparentemente sencillo. Aunque tal vez todo se debió a que él supo hacerlo fácil. Con el solo esfuerzo de una persona se consiguió en poco tiempo algo impensable: plantear métodos eficaces de curación real para muchas enfermedades que hoy día no sólo son incurables sino que considerando a las personas que las padecen tendríamos que tener en cuenta que éstas tienen además que soportar la agresión de tratamientos que en ocasiones acaban antes con sus vidas que sus propias enfermedades.

Aunque desconozco cual es su nivel de conocimientos de la nueva medicina imagino que si ha llegado hasta este lugar es posible que ya conozca sus leyes fundamentales y que le resulte más o menos familiar la forma que tiene la NMG de abordar los problemas de salud.Siendo así, y sin necesidad de que su convencimiento en estos momentos sea total con relación a sus logros, estoy casi seguro de que a usted le habrá sucedido como a tantos de nosotros que en sus primeras lecturas habrá comenzado a intuir que detrás de esta teoría existe una nueva esperanza de curación que se fundamenta en razones tan próximas a la vida de cualquier persona que no queda más remedio que sonreír emocionado al ver cómo podemos volver a ser dueños de nuestro cuerpo, de nuestra salud y enfermedad. Ya no volverá a ser necesario someterse a esa tiranía de hospitales cuartelarios, ni a una medicina que toma decisiones por nosotros como si fuésemos ajenos a nuestro destino.

También puedo intentar imaginar qué le animó a buscar más información de la NMG. Puede que alguna persona cercana a usted enfermase y, como suele suceder ante el sufrimiento de alguien a quien queremos, despertase en la búsqueda de todo lo que fuese posible hacer para devolverle la salud. Suele ser éste un caso muy frecuente ya que por lo general todo lo relativo a las enfermedades intentamos apartarlo de nuestra vida hasta que no queda más remedio que hacer frente a alguna de ellas.

Puede también que sea usted un profesional del sector sanitario que desea saber qué hay detrás de ese asunto que tan injustamente es tratado por otros colegas suyos. Tal vez se haya dado cuenta que existe un interés desmedido en desprestigiar sin dar una oportunidad para explicar qué se propone hacer. También es posible que no tenga nada que ver con la medicina pero alguna de las propuestas de la NMG le haya llamado la atención y desee ampliar sus conocimientos.

En todos estos casos, salvando las diferencias propias de cada situación, existe un punto en común que nos une a todos en un mismo deseo. Queremos alejar la amenaza de la enfermedad de tal manera que podamos alcanzar las metas que nos propongamos en nuestra vida. Ahora bien, es necesario reconocer que no nos contentamos simplemente con recuperar la salud en el caso de haberla perdido, ni siquiera con asegurar que no nos abandone este bien tan deseado. Necesitamos la salud pero sólo para poder transformar el mundo.

Me gustaría que se entendiese ese matiz porque será fundamental para comprender qué está impidiendo que la NMG pueda ponerse en marcha en nuestra sociedad.
Todos queremos la salud, eso es evidente, pero con la salud deseamos hacer algo ya que es sólo la base que hace posible desarrollar la vida que cambie el mundo.

Si al mismo tiempo que luchamos por la salud impedimos, o retrasamos, la transformación del mundo podemos estar seguros de que nadie se sumará a nuestros planteamientos por muy exitosos que fuesen y por mucho que nos alejasen de la enfermedad.

En buena medida esto es lo que ha sucedido, debido en parte a una mala comprensión, con la NMG ya que muy probablemente se temió que toda la industria sanitaria quedase en entredicho y por lo tanto multitud de empresas no pudiesen continuar su actividad. Sin embargo esta imaginaria crisis, que en parte sería posible, ni tendría dimensiones preocupantes ni sería demasiado lamentable ya que en poco tiempo se daría paso a un estado de bienestar superior que reclamaría nuevos servicios y por lo tanto nuevas empresas.

Probablemente a usted se le plantee una pregunta fundamental: ¿cómo es posible que la nueva medicina germánica no haya prosperado en nuestra sociedad?

Tal vez usted haya tenido dudas basadas simplemente en ese estancamiento en el que se encuentra en la actualidad puesto que a parte del trabajo de Hamer muy poco más se ha hecho. Hemos pasado de una fase de ataque sin cuartel (véase todo lo sucedido con el asunto Pilhar o las encarcelaciones de Hamer) a un estado en el que cualquier actuación choca con un muro de silencio que tiene un efecto aún más desalentador, ya que los esfuerzos de los simpatizantes de esta medicina tienen como respuesta la indiferencia.

Haber llegado a esta situación no ha sido producto de un rechazo razonado y justificado ya que la respuesta constante a la petición de su verificación (salvando lo sucedido en los primeros años) ha sido siempre la negativa déspota de quienes intuían los profundos cambios que se podían avecinar si aceptaban este reto. Ha sido por lo tanto, como vamos a demostrar, producto del miedo y del desconocimiento de quienes no han estado dispuestos a favorecer el bien común, pero si el aparente bien particular, por lo que se ha sufrido el descrédito y la persecución durante estos años.

La introducción de la NMG en nuestra sociedad precipitaría una serie de cambios que tal vez, en algunos casos, podrían tener efectos no deseados a corto plazo, en especial si ese proceso se realizase de manera descontrolada. Sin embargo en nuestra mano se encuentra realizar una buena planificación. Esto es necesario reconocerlo puesto que si pretendemos que esta medicina pueda tener una oportunidad para demostrar todo lo que puede hacer por nosotros debemos de ser conscientes de que nada volverá a ser igual en el mundo cuando comience a aplicarse.

Desde la ilusión de una herramienta tan maravillosa muchas de las personas que la conocieron sólo pudieran entender que ante el beneficio de la recuperación de la salud no había que considerar nada más relativo a sus consecuencias.
Estas personas son las que sufrieron las descalificaciones por parte de la clase médica, científicos, medios de comunicación,… y que se sintieron probablemente defraudados y seguramente desconcertados. ¿Cómo fue posible que ofreciendo un nuevo método para afrontar las enfermedades, que aseguraba un éxito abrumador, se rechazase y condenase sin permitir que demostrase su acierto?

Debió de ser terrible descubrir cómo se favorecía la hipocresía, la mentira y lo erróneo con tal de mantener y potenciar nuestra economía en forma de negocio medico-sanitario-farmacéutico ya que el bien que se deseaba alcanzar no era precisamente la salud, perdida por muchos.
Se cayó por lo tanto en el error de considerar que favorecíamos la vida en forma de potenciación de la economía. De hecho esa idea ha calado profundamente en la sociedad. El dinero no sólo pretende comprar la salud sino que supuestamente hace posible la vida. Este era el matiz sobre el que quise llamar la atención unos parágrafos atrás. Igualamos vida y actividad económica en cuanto que son transformadores del mundo y lo hacemos sin darnos cuenta de que la vida es incuestionable pero nuestras fábricas tal vez no se ajusten demasiado bien a lo que sería deseable si consideramos una buena integración con el mundo.

La NMG demuestra que la base de la medicina actual es equivocada, que donde se escriben cinco mil hipótesis ahora tenemos cinco leyes fundamentales, que donde se entiende que existe una agresión (cánceres, infecciones,&hellipGuiño podemos demostrar que tan sólo nos vemos inmersos en un proceso de curación que es necesario comprender para poder conducir hasta la completa recuperación de la salud, que ante la fragmentación del ser humano lo correcto es reconocer que somos una unidad y que como tal debemos abordar nuestros problemas.

La nueva medicina se introdujo en la vida de las personas que comenzaron a conocerla como si por fin se hiciese la luz sobre la salud y la enfermedad. ¿Acaso no se podía esperar de ellos la inocencia con la que intentaron transmitir estos conocimientos?. Ellos hicieron lo que correspondía en ese momento histórico y se encontraron con un desprecio que no pudieron entender.

Para estas personas la que hemos considerado pregunta fundamental se podría formular de otra manera: ¿cómo alguien que dedica su vida a trabajar en favor de la recuperación de la salud de los demás puede rechazar, sin dar ni siquiera oportunidad para una verificación, una propuesta elaborada con rigor y seriedad que viene abalada por curaciones de muchos enfermos?.

Algo estaba sucediendo que evidenciaba un fallo en las instituciones. Se le impidió a un médico, que en todo momento había ejercido con responsabilidad, que demostrase la veracidad de su propuesta y además esta oposición procedía de quienes, en teoría, deberían de guiar sus actuaciones buscando en todo momento la verdad, sin dejarse influenciar por prejuicios o por intereses ajenos al fin que dio sentido a sus profesiones, en el caso de los médicos, aliviar y en la medida de lo posible erradicar el sufrimiento causado por las enfermedades.

Cuando nos encontramos con este tipo de agresiones que le han cortado el camino de la curación a tantos millones de personas que han sufrido, y han terminado falleciendo, durante todos estos años, rechazando sin justificación aceptable las propuestas de la NMG, podríamos identificar a muchos médicos, periodistas, políticos,… como los culpables de estos crímenes. Tal vez no pueda verse de otra manera puesto que cuando se tiene la oportunidad y la obligación de actuar en favor de los demás no puede ser aceptable al mismo tiempo rechazar lo que si puede salvar sus vidas. Sin embargo sería un error creer que en todas esas actuaciones existía un frío desprecio hacia el bien común o un intento de favorecer ciertos privilegios.

Tampoco sería muy acertado imaginar tramas que, desde posiciones de poder, intentasen manipular a la mayoría de personas para que continuasen trabajando en perjuicio propio pero en beneficio de unos pocos.

No niego que el resultado final sea así, que hayamos creado una sociedad donde muchos entregan sus vidas para el supuesto beneficio de unos pocos, o que desde el poder se manipule y se pueda cometer todo tipo de fechorías. A pesar de esto el rechazo de la nueva medicina germánica no se debió a ninguna reunión secreta donde se decidió actuar en su contra y la prueba de esto se encuentra por ejemplo en los medios de comunicación y en concreto en la prensa. En Internet se pueden localizar noticias de periódicos con referencia a Hamer escritas sin ningún rigor, con total desconocimiento de esta medicina y en muchos casos con clara intención de desprestigiar mintiendo sin ningún pudor. Todas estas noticias no fueron dictadas por un comité del desprestigio sino que cada uno de esos periodistas asumió la función que consideraba que le correspondía. Desde posiciones destacadas del mundo médico se marcó a Hamer como presa a dar caza y desde los periódicos se realizó la labor de campo y esto sin necesidad de estar constantemente aleccionando a los periodistas ya que cada uno de ellos sabía cómo debía de escribir artículos difamatorios sobre este asunto.

¿Qué sucedió para que tantas personas sin necesidad alguna de seguir una consigna externa diesen una misma respuesta contraria a la nueva medicina germánica sin querer saber nada de todas las nuevas posibilidades de curación?

Olvidemos conjuras o manos negras, no busquemos tampoco a despiadados tiranos entre los que tomaron decisiones contrarias a la nueva medicina.

Sin negar que ese tipo de actuaciones, o de personas, también pudieron dar forma a la breve historia de esta infamia entiendo que el mayor daño siempre llegó de la mano de la ignorancia y peor aún del convencimiento ciego cimentando en la falsedad y el error.

Tal vez podríamos pensar que muchas de esas personas hicieron lo que consideraron correcto o por lo menos evitaron hacer lo que entendían que podía causar un daño mayor ya que equivocadamente pudieron identificar en esta nueva medicina una fuente de conflictos y desequilibrio.

¿Ésta podría ser parte de la respuesta que buscamos?.
No lo es. Si aceptamos que ellos tomaron la mejor decisión también podríamos preguntarnos de qué nos querían librar. Debería de ser algo terrible y ajeno por completo a la esencia de la nueva medicina ya que conseguir que la mayoría de la gente pudiera curarse de sus enfermedades no parece ser algo demasiado abominable.

Vamos a intentar ponernos en el lugar de estos médicos y vamos a preguntarnos:

¿Cuáles fueron los motivos por los cuales se rechazó la NMG?.

Probablemente fueron varios pero todos ellos debían de compartir el miedo ante el cambio. No voy a citar todas las posibles respuestas sino que me quedaré con las 3 más relevantes.

- La entrada en escena de esta medicina conllevaría una reforma sin precedentes en el sector médico. La salud volvería a ser un asunto privado en el cual los médicos serían simples supervisores. Esto no impediría que en muchos casos los médicos tuviesen que decidir por nosotros como por ejemplo durante una operación o en la elección de los medicamentos más acertados, ni transformaría por completo esta disciplina científica, sin embargo el panorama actual en el cual existe una entrega ciega por parte de los pacientes ya no tendría sentido. Si además tenemos en cuenta la parte más potente de este descubrimiento en su vertiente de medicina preventiva y como medicina social nos podríamos encontrar con un panorama en el cual se produjese una reducción considerable del porcentaje de enfermos.

- El sector farmacéutico dejaría de ser la feria multicolor actual pasando a dedicarse a fabricar medicamentos que ayudasen en el proceso de curación. Con la nueva medicina las tómbolas de los medicamentos para el tratamiento del SIDA o de la quimioterapia para su utilización con enfermos con cáncer tendrían que cerrar sus puertas ya que los planteamientos que condujeron a la fabricación de estos, y muchos otros, medicamentos son erróneos y contrarios al proceso de curación. Nadie podría entristecerse al ver que tantos medicamentos dejasen de ser útiles (¿alguna vez lo fueron?) ya que la gente recuperaría su salud de manera más eficaz.

- Ser conscientes de que nuestra salud depende de que sea posible una buena integración con el medio, sin que en ese proceso se atente contra nuestra integridad ni se nos explote o manipule conduciéndonos a modos de vida que podríamos considerar propiciatorios de muchas enfermedades, conduciría a una revolución social en la cual la defensa de los propios derechos reescribiría sin más remedio la manera de establecer todo tipo de relaciones, ya fuesen de trabajo o sentimentales. Ya tenemos otro motivo de alegría puesto que tendríamos nuevas y poderosas razones para luchar contra la explotación, el chantaje, las desigualdades sociales,…

No es necesario enumerar más consecuencias, con estas tres ya tenemos suficientes. Algo nos queda claro y es que efectivamente las personas que se negaron a que Hamer tuviese una oportunidad para demostrar que eran acertados sus planteamientos lo hicieron por poderosos motivos.
Como ya he comentado podría ser cierto que sin la planificación adecuada para pasar de la actual medicina oficial a la nueva medicina germánica se podría descontrolar todo el proceso y causar un daño no deseable. Sólo hay que pensar en el desconcierto que se generaría entre la población que padeciese cualquier enfermedad, o entre sus familiares, si de repente se comenzase a difundir que la medicina oficial es equivocada y además dejásemos que cada cual interpretase a su manera la NMG. Nos encontraríamos con multitud de casos en los que esta medicina se aplicase de manera incorrecta, o peor aún, con oportunistas con el deseo de seguir haciendo negocio sin importarles en verdad la salud de los demás.
Sin embargo no podemos engañarnos. Todo esto son excusas ya que cualquier contratiempo o efecto indeseable lo encontraríamos sólo en un primer periodo de implantación de este nuevo modo de proceder en temas de salud.

El miedo a un cambio de insospechadas consecuencias que se originaría en una revolución científica y social en la que esas personas, que decidieron en contra de la NMG, no tenían muy clara su futura posición fue una poderosa motivación para su comportamiento. Por lo tanto el egoísmo jugó un papel fundamental en estas decisiones.

Imagine usted por ejemplo a alguien de mediana edad, con su futuro profesional resuelto y con un caudal de dinero entrante que asegurase un buen nivel de vida para toda su familia. ¿Querría esa persona saber algo de lo que pudiera sembrar incertidumbre en su futuro?. ¿No tendría esta persona facilidad para mirar hacia otro lado y negarse a saber lo que no le conviene a su vida ni a la de sus allegados?.

Allí donde miremos siempre vamos a encontrar lo mismo: miedo y egoísmo. Estas fueron las dos principales motivaciones que le negaron el paso a la NMG. No hubo por lo tanto nada parecido a una decisión responsable intentando evitar supuestos daños y teniendo en cuenta en todo momento el bien general
. Ese bien por el que se debería de haber luchado era la salud de la población y no la seguridad de poder disfrutar de un mayor nivel económico a costa de negar la ayuda real y efectiva a quienes la necesitaban, o el miedo al desprestigio que seguramente consiguió que bastantes personas no quisieran enterarse cuando se cometieron injusticias con quienes pretendían introducir algo más de sentido en la vida y algo menos de sufrimiento.

La consecuencia de todo esto ha sido que durante estos casi 30 años han muerto millones de personas, que podrían haberse salvado, y que dejaron a otras tantas con el dolor de una pérdida prematura de seres queridos.

No podemos seguir engañándonos por más tiempo creyendo que desde el error que sustenta a la medicina oficial se pueden encontrar soluciones a las enfermedades. Esto no es así. La medicina oficial no puede acertar puesto que no sabe ni siquiera identificar qué es la salud y qué es la enfermedad. Cuando la NMG nos demuestra que estamos inmersos en un proceso de curación que es necesario favorecer, previa solución del conflicto biológico desencadenante, la medicina oficial se dedica a atacar nuestro cuerpo y a condenarnos, en las enfermedades más graves, a una muerte casi segura.
No podemos por lo tanto seguir ocultando por más tiempo una posibilidad real de devolver la salud a los enfermos y menos aún si el motivo ha sido el egoísmo y el miedo de quienes no tuvieron la altura moral y humana que les habría permitido olvidar sus privilegios cuando tantos millones de personas sufrían pidiendo ayuda.
El miedo que impregna tantos comportamientos y decisiones en nuestra sociedad y que podemos encontrarlo por ejemplo en cada una de las guerras de nuestro planeta o en el rechazo y la condena de todo lo que es diferente, está fundamentado en la mayoría de los casos en la ignorancia y en una cultura que se ha ido alimentando a si misma con ideas falsas y que ha dado demasiados pasos equivocados. Una historia cimentada sobre errores es lo que ha hecho posible que nuestro mundo pueda ciertamente ser hostil y hasta despiadado, ilógico y bárbaro.
En la creación de esta sociedad del terror ha contribuido enormemente la medicina oficial. Esta medicina ha despojado al ser humano de la capacidad para poder pronunciarse sobre sus propios problemas, no somos nadie para saber qué nos sucede, de tal manera que nos vemos inmersos en un círculo de miedo que incapacita para tomar decisiones.

Creemos a la medicina oficial y por esto mismo sentimos miedo, y pensamos en dejar de creer en ellos y volvemos a sentir miedo porque no sabemos con claridad qué puede esperarnos lejos de lo que conocemos.

Vivir con miedo es lo peor que puede sucederle a alguien, tal vez equiparable a vivir sin esperanzas. Sin embargo con la nueva medicina germánica el miedo lo podemos dejar colgado en la pared como un recuerdo del pasado.

Si dejamos fuera nuestro egoísmo y tenemos confianza en el futuro el panorama de nuestra nueva vida será inmejorable. Estaremos construyendo un mundo que se alejará del terror y del sufrimiento, repleto de nuevas posibilidades y que superará con creces al actual, en el que seremos dueños de nuestro destino.

Vivimos en la mejor época imaginable y tenemos la enorme fortuna de ser el origen de ese nuevo mundo. Hoy, cuando usted está leyendo este artículo, todo está por hacer. ¿Le gustaría participar?.


2)El segundo artículo, fue escrito por Alejandro Lissa, que gentilmente también aceptó nuestra invitación para que compartiera sus reflexiones sobre la NMG. Aquí, Alejandro nos motiva a reflexionar sobre lo que podemos descubrir al conocer la NMG:

Descubrir la NMG del Dr. Hamer

Como buscador y terapeuta hace años que conozco La Nueva Medicina Germánica del Dr.Ryke Geerd Hamer. Este nuevo paradigma le puso el moño a lo que siempre busque, “El Sentido de la Enfermedad

Conocer las 5 leyes biológicas del Dr. Hamer le dio un rumbo definitivo personal y profesional a mi vida.Es importante para quien padece una enfermedad, sea cual fuera desde una gripe a un cáncer, llegar a comprender para qué enfermamos.
Si no logramos incorporar este primer concepto tan básico no podemos dar el primer paso hacia la sanación.

En nuestro sistema de creencias, culturalmente estamos programados para creer que una enfermedad es algo malo e incluso una amenaza para la vida. Padecer una enfermedad no es un castigo, ni propio de un gen hereditario como nos lo hacen creer.(Recomiendo leer las 5 leyes biológicas para aclarar este concepto).

La medicina académica ortodoxa no advierte que desde el momento en que los profesionales dan el diagnóstico de una enfermedad grave, el paciente es sentenciado al sufrimiento y a la muerte. No es capaz de contemplar que le pasa, como vive la enfermedad y menos que conflicto lo lleva a ella.

La omnipotencia médica determina la terapéutica a seguir, sin preguntar al paciente que tipo de terapia quiere para sí, sino que basándose en estadísticas determina, por ejemplo, síntomas que aparecerán, probables metástasis y hasta el plazo de vida.
Como respuesta aparece el miedo/pánico convirtiéndose en el primer obstáculo porque toma posesión de nuestra propia vida y nos condiciona a la parálisis, al sometimiento, a la huída, al enfrentamiento (luchemos contra el cáncer o cualquier otra enfermedad, se dice por ahí).

Todas estas causas ponen fuera de uno mismo el origen de la enfermedad, por lo tanto pasa a ser “un otro”: profesionales de la salud, estudios, terapias, quienes pueden o no sanarnos.

No hay que luchar, sólo comprender

De esta manera nos alejamos cada vez más de la posibilidad de resolver nuestro conflicto y, peor aún, se van generando otros. Luego vienen los tratamientos invasivos y tóxicos: cirugías, quimioterapias, radioterapias, con ello caídas de cabello, descompensaciones, manchas y erupciones en la piel, mamas mutiladas, colostomías, situaciones desvalorizantes, de miedo, etc.

Son brindados sin ningún sostén ni contención emocional, quedando entonces cautivos, despersonalizados, asustados, vulnerables y rotulados. Por eso considero a esta medicina totalmente disociada del hombre.

Sin embargo La Nueva Medicina Germánica es integradora a procesos biológicos, físicos y psíquicos. Debemos internalizar sabiamente que tenemos la capacidad del libre albedrío de elegir, comprender y guiar nuestro propio timón del barco.
Estemos atentos al lenguaje del cuerpo y a nuestro sentir. Somos un Todo y tenemos que tratarnos como tal.

No podemos apartarnos de nosotros mismos ni dejar de pedir ayuda a equipos interdisciplinarios que se especialicen en este nuevo paradigma del Dr. Hamer, médicos y terapeutas de “Manos Calientes” , (como dice el Dr. Hamer), quienes nos guiarán en nuestra verdadera sanación; estoy muy convencido de esto.

La NMG:

Previene

Educa

Repara

Para cerrar esta reflexión, quiero extender aun más este Nuevo Paradigma a la vida social y cotidiana, porque nos enseña a vivir, a cuidar y a comprender a los otros.
Esta conciencia nos permite desde un lugar muy profundo, de una vez por todas entrar en otra realidad.

La Nueva Medicina Germánica te hace un Hombre Libre y Mejor

Alejandro Roberto Lissa
Tec. Radiólogo y Terapeuta Floral


3)El siguiente artículo ha sido escrito por Diana, quien nos comentará su visión sobre la NMG y lo que ella representó para su vida:

La Nueva Medicina Germánica: un camino de
autodescubrimiento personal



Yo veo la Nueva Medicina Germánica descubierta por Geerd Hamer como uno de los mayores regalos que puede existir: el regalo del autodescubrimiento personal, cuando se presenta ante nosotros eso que llamamos "enfermedad".

Empecé a interesarme por alternativas médicas a raíz del fallecimiento de mi padre y mi hermana a causa del cáncer. Pude constatar como los tratamientos comunes para esta enfermedad no solo eran inefectivos sino, sobre todo, producían un deterioro evidente del estado de salud y de la actitud de las personas. Esto lo observé no solo en mis familiares, sino también en pacientes que acudían a la consulta del oncólogo que trató a mi padre y a mi hermana.

Aunque no le temo a la muerte, siempre le he tenido miedo al cáncer, quizás por el dolor, sufrimento y deterioro que esta enfermedad y todo lo que la rodea lleva consigo. Y la desafortunada experiencia con mi familia ratificó ese miedo. Por eso, decidí "investigar" qué alternativas existían para esta enfermedad, puesto que no podía concebir cómo era posible que la huminidad estuviese tan indefensa ante un "enemigo" que la ha azotado por tanto tiempo. Pensé que algo debería existir además de la alternativa quimioterapéutica.

Este camino, algo confuso y llego de incertidumbres (por la gran cantidad de propuestas alternativas que existen sobre el cáncer) me llevó, casi por accidente, a encontrarme con un pequeño libro titulado "La génesis del cáncer", de un desconocido médico alemán que aseguraba que el cáncer estaba relacionado, no accidentalmente sino directamente, con las experiencias personales de tipo traumático del paciente. Esta idea que para muchos es obvia, para otros (especialmente para los oncólogos y otros médicos ortodoxos) es inaceptable y casi imposible.

Pero en vista del hecho de que pude estar de cerca a mis familiares desde antes de su enfermedad, y también durante ella (especialmente en el caso de mi padre), pude observar, si se quiere de forma algo intuitiva, que las vivencias personales parecían estar vinculadas de algún modo con su padecimiento.

Esta intuición fundada en mi experiencia personal fue lo que me permitió aproximarme a la Nueva Medicina Germánica con una mente abierta, aunque al comienzo con ciertas reservas (debido a que había leído de otras propuestas alternativas similares; y ya estaba acostumbrada a que cada teoría planteaba su "verdad" a su manera).

Pero hubo un hecho que fue determinante en mi vida y en mi total convencimiento de la realidad de la Nueva Medicina Germánica: en el año 2002 fui diagnosticada de un cáncer ductal infiltrante de seno. Esto ocurrió en un momento de mi vida en la cuál había terminado una relación de pareja algo problemática. Lo que fue sorprendente es el hecho de que ese cáncer apareció justo cuando estaba empezando a estabilizar mi vida y cuando ya había superado los problemas que tuve con el divorcio. ¿Cómo era posible que enfermace justo cuando todo empezaba a ir bien? ¿Por qué Dios me trae ese castigo precisamente cuando empezaba a ordenar mi vida? ¿Por qué Dios me castigaba precisamente con la enfermedad que tanto había temido? ¿Por qué yo? Cientos de interrogantes similares obsesionaron mi mente durante algún tiempo.

Relatar los detalles, angustias, dudas y vicisitudes de mi tratamiento harían extremadamente larga esta breve reflexión y, para ser sincera, no quisiera tampoco recordarlos. Solo quisiera mencionar que mi recuperación y mi buen estado de salud actual se la debo, en ese orden, a dos factores: 1- A Dios; y 2- A la Nueva Medicina Germánica. Sin la fe en Dios no creo que hubiese podido superar mis temores e incertidumbres, confiar en mí y creer posible la superación de mi problema. Sin la Nueva Medicina Germánica no creo que hubiese podido comprender mi enfermedad correctamente ni hubiese podido canalizar eficazmente mis energías y confianza en la dirección correcta.

Pienso que la Nueva Medicina Germánica es mucho más que una nueva medicina: es un camino de descubrimiento personal porque permite conocer aspectos de nosotros que antes no habíamos reconocido ni advertido, ni siquiera imaginado. La enfermedad, en particular el cáncer, nos enfrenta con miedos que nunca habíamos sentido; con pensamientos que nunca pasaron por nuestra mente; con dudas que nunca habíamos tenido; con conductas y reacciones propias que nunca hubiésemos imaginado. Pero también, la enfermedad puede enseñarnos a sacar fuerzas de las debilidades; a valorar lo que es realmente importante; a no magnificar problemas intrascendentes; a establecer prioridades; a disfrutar mejor cada segundo de nuestra vida; a reorganizar y reconsiderar nuestro sistema de valores y preguntarnos por nuestro proyecto de vida. En resumen, nos enseña a VIVIR y a ser verdaderamente NOSOTROS MISMOS.

Creo que este es el verdadero regalo y el aporte más hermoso de la Nueva Medicina Germánica a la humanidad.