miércoles, 17 de septiembre de 2008
En la medicina convencional, se denomina como fractura a una ruptura de cualquier tamaño en el hueso. Por fractura patológica o espontánea, se entiende una "quebradura de un hueso causada por una enfermedad; con frecuencia por la diseminación del cáncer hasta el hueso". En consecuencia, la fractura patológica es una especie de fractura, que se caracteriza o tiene como particularidad el hecho que se produce en un hueso que ha sido afectado previamente, esto es, por una patología previa.

En la Nueva Medicina Germánica, las fracturas patológicas o espontáneas se explican de la siguiente forma: previamente a la fractura, tiene que existir un conflicto de desvalorización intenso de sí mismo. Esto causa, durante la fase activa del conflicto, una descalcificación u osteolisis (o necrosis ósea); y durante la fase de curación, una recalcificación o proliferación celular (de células osteoblásticas), con los síntomas sanguíneos correspondientes a la leucemia (cuya intensidad dependerá, a su vez, de la intensidad del conflicto previo y de la afectación del hueso).

Aunque pueda parecer extraño, se ha constatado en la NMG el hecho de que las fracturas patológicas se producen durante la fase de curación,  es decir, después de la solución del conflicto, donde el hueso está  todavía descalcificado o necrosado, pero ya ha empezado el proceso de recalcificación con la inflamación y edematización ósea correspondiente. Excepcionalmente pueden producirse estas fracturas durante la fase activa del conflicto; pero son la excepción. La regla es que se produzcan durante la fase de curación. (Es por esto que el sentido biológico del programa especial del hueso se manifiesta en fase de curación con un intenso dolor óseo, debido a la inflamación del periostio o membrana fibrosa que recubre el hueso. El intenso dolor que se produce por la presión del edema de curación obliga  o induce al organismo, o al hueso concreto afectado, a mantenerse inmóvil, permitiendo con ello que se pueda efectuar y completar la fase de curación disminuyendo así el riesgo de que, por movimientos bruscos o sobrevenidos, se produzcan fracturas patológicas o espontáneas)

Recientemente, investigadores en medicina convencional han constatado que los pacientes con VIH tienen un riesgo mayor de fractura ósea. Los que conocen la NMG no solo no se sorprenderán, sino que se extrañarán del por qué tal cosa no había sido descubierta antes.
 
Como ya hemos explicado en el artículo sobre el SIDA, uno de los conflictos más comunes entre los pacientes diagnosticados  como seropisitivos al VIH (o directamente con SIDA), es precisamente el conflicto de desvalorización de sí mismo, con la correspondiente necrosis ósea e inmunosupresión intensa. De hecho, este conflicto, y el conflicto de separación y de mancha, son los conflictos que se pueden observar en casi todos estos pacientes.

El tratamiento es esencialmente preventivo: consiste en prever el riesgo de fractura desde el momento en que se soluciona el conflicto, y hacer que la persona mantenga el miembro o hueso afectado lo más inmovilizado que se pueda, hasta que termine la fase de curación. En caso de producirse efectivamente la fractura patológica, el tratamiento es practicamente el mismo que se utiliza en la medicina convencional: un tratamiento sintomático. Con la diferencia que el médico de la NMG buscará resolver definitivamente el conflicto (o conflictos) de base, para lograr una recuperación completa de la enfermedad, y evitar futuras recaídas.


Publicado por CriticalThinker @ 7:33
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