miércoles, 15 de octubre de 2008
Está demostrado, estadísticamente, un aumento de la incidencia de cáncer en personas expuestas a ciertos tipos de radiación (especialmente, radiación ionizante). La radiación, ionizante o no, causa efectos directos sobre los tejidos corporales.

La NMG no niega el efecto directo de la radiación sobre los tejidos (que es un hecho físico), sino la interpretación médica que se le da a tal evento. En efecto, muchos cánceres aparecen muchísimos años después de la exposición radiactiva, lo que hace dudoso y discutible que la causa del cáncer en esos casos sea única y exclusivamente debido a la radiación (ya qué, ¿no es posible que en ese lapso comprendido entre la exposición radiactiva y la aparición efectiva del cáncer haya sufrido la persona algún conflicto biológico, quizás generado por saber que sufrió dicha  exposición a la radiación? ¿No puede ser esto también un factor, tomando en cuenta las leyes de la NMG? Estas preguntas las puede pasar por alto alguien que desconozca la NMG, pero no una persona que tenga una información correcta de ella) .

Por ejemplo, en una investigación se demostró que los tumores sólidos se desarrollaron solamente 20 años después de la exposición a la radiación atómica en 1945 (J. Cairns, Cancer: Science and Society, W.H. Freeman, San Francisco, 1978.)

Otro investigación crucial fue una sobre casos de cáncer de seno (en pacientes que habían tenido tuberculosis), los cuales se desarrollaron solo 15 años después de haber sido tratados con radiación de rayos X en los años 50 (J.D. Boice and R.R. Monson, J. Natl. Cancer Inst. 59 (1977),823-835.)

En cuanto a las sustancias cancerígenas, lo único que se ha podido demostrar es una relación estadística entre ciertas sustancias y algunos cánceres (basada en estudios epidemiológicos), pero no se ha podido probar una relación directa de causa-efecto, reproducible en todos los casos, en el ser humano. Además, los cánceres atribuídos a "sustancias cancerígenas" aparecen, al igual que en el caso de la radiación, muchísimo tiempo después de la exposición al pretendido carcinógeno.

Un ejemplo: una investigación científica demostró que la aparición de cáncer de pulmón, que desarrollaron los trabajadores de una fábrica japonesa de gas mostaza, se produjo 30 años después de que dicha fábrica fuera cerrada en 1945 (M. Doi, M. Yukutake, K. Tamura, K. Watanabe, K. Kondo, T. Isobe et al., A retrospective cohort study on respiratory tract cancers in the workers of the Japanese army poison-gasfactory operated from 1929 to 1945, in: 38th Annual Meeting of the American Society of Clinical Oncology, Orlando, FL, 2002, p. 439a, Abstract 1754.)

Sobre los llamados "carcinógenos", en el siguiente artículo, se señala: "Aunque en los últimos años se ha aprendido mucho acerca del inicio y desarrollo de cáncer, todavía es difícil establecer relaciones claras de causa y efecto para posibles carcinógenos. Una dificultad para identificar carcinógenos específicos es su prolongado periodo de latencia, comúnmente de 15 a 40 años entre la exposición y la manifestación de la enfermedad. No obstante, los investigadores redoblan sus esfuerzos para advertirnos acerca de los carcinógenos potenciales. Debido a la estrecha relación entre carcinogenicidad y mutagénesis se usan algunas pruebas de corto plazo sobre mutagenicidad como pruebas de tamizaje para la carcinogenicidad. Sin embargo, actualmente ninguna de estas pruebas es suficiente para hacer un juicio definitivo acerca de la carcinogenicidad. La evidencia más concreta generalmente proviene de los estudios epidemiológicos realizados con seres humanos"

En otras palabras, las investigaciones sobre sustancias cancerígenas no permiten hacer afirmaciones tajantes y categóricas (como la hacen algunos científicos), sobre su poder causal en la aparición de ciertos tipos de cánceres. Que se adopte como una hipótesis de trabajo puede ser razonable; que se asuma como un hecho incontrovertible cuando no lo es, es anti-científico y dogmático.

El hecho científico que sí se ha comprobado es que todos los supuestos carcinógenos, sean mutagénicos o no (ya que no todos lo son, lo cual es un dato a tener en cuenta a la hora de examinar críticamente la teoría de la mutación genética del cáncer), tienen un periodo de latencia extremadamente largo (H.C. Pitot, Fundamentals of Oncology. Fourth ed. Marcel Dekker, Inc., New York, 2002.).

En efecto, esta teoría de la mutación genética del cáncer (actualmente en boga) no puede explicar porqué, después haber sido expuesto a dosis suficientes del pretendido carcinógeno, la aparición del cáncer solo se produciría después de muchos años o décadas de haber sufrido dicha exposición (B. Vogelstein and K.W. Kinzler, The multistep nature of cancer, Trends Genet. 9 (1993), 138-141.). Esta extraña y excesiva "latencia" parece ser incompatible con esa teoría, sobre todo si se toma en cuenta que los efectos de  estas mutaciones, cuando se producen, son  prácticamente inmediatos.

Ante todos estos hechos científicos, surgen la siguientes preguntas críticas para un investigador de la NMG:

a)Entre la exposición a la radiación o sustancia cancerígena y la aparición del cáncer, ¿no pudo existir un conflicto biológico que explicara el cáncer? (Esta no es una pregunta para ser respondida solamente de forma teórica, sino que su respuesta debe ser ante todo experimental. Al existir un periodo de latencia tan largo, no se descarta la posibilidad que en ese tiempo la persona haga algún tipo de conflicto biológico específico. De allí surge la siguiente pregunta)

b)¿Se descartaron, en esas investigaciones, la existencia de conflictos biológicos? (Sabemos que la respuestas es NO, porque los investigadores desconocen la existencia de los conflictos biológicos)

c)En el caso de las radiaciones, ¿se valoró el efecto que el miedo que genera la propaganda que relaciona el cáncer con la radiación pudo tener en las personas afectadas? (El miedo no causa cáncer, pero si sensibiliza y puede predisponer al paciente para hacer conflictos biológicos)

d)¿Se estudió la condición socio-económica de las personas expuestas a la radiación? ¿Existe algún común denominador entre ellas, a parte de la exposición a la radiación?

e)¿Qué siente una persona que "sabe" que al estar expuesta a dosis grandes de radiación, padecerá un cáncer en los próximos años?

f)¿Son esos cánceres tumores que se desarrollan en la fase activa del conflicto, o en la fase de curación (según los criterios de la NMG)?

Todas las anteriores preguntas son absurdas y ridículas para un médico convencional (quien, para estudiar las causas del cáncer, solo valora lo que actúa externamente sobre el organismo; pero no toma en cuenta la psique ni el cerebro como factores causales) pero son esenciales para un médico de la NMG (quien toma en cuenta, simultáneamente, la psique, el cerebro y el órgano; y que no se impresiona por una relación estadística entre la radiación y el aumento del cáncer, si previamente no ha examinado en detalle la psique y el cerebro del paciente concreto y específico).

Como en ciencia lo que importa es la evidencia empírica, la NMG provee criterios para verificar la hipótesis de que la radiación o sustancias cancerígenas causan, por sí mismas, cáncer. Se podría demostrar la relación entre radiación y cáncer de la siguiente forma: se toma un grupo de pacientes cuyo cáncer sea atribuido exclusivamente a la exposición radiactiva. Luego, se examina si tienen o no el Foco de Hamer correspondiente a su enfermedad. Si no lo tienen, la causa no es conflictual y allí no se compliría la NMG (excepto en casos de tejidos mesodérmicos, que responden a la acción externa sin necesidad de conflictos). En ese caso, habría que concluir, necesariamente, que la causa es efectivamente la radiación, no un conflicto biológico.

Pero si todos los anteriores pacientes tuvieron el Foco de Hamer y el conflicto correspondiente, entonces no se podría afirmar que la radiación es la causa. Habría que explicar la incidencia de cáncer en casos de radiaciones, tomando en cuenta los factores que rodean la exposición radiactiva (ej: miedo de las personas por padecer cáncer; situación socio-económica específica de esas personas; etc.) y que propician conflictos biológicos. Esta verificación científica para valorar la radiación solo se debería realizar en los órganos regidos por el endodermo y ectodermo (cuyos cánceres siempre se deben a un conflicto biológico según la NMG), y no en el mesodermo (cuyos órganos, pueden experimentar proliferaciones celulares luego de una lesión externa, ya que parte de la función del mesodermo es la reparación de las lesiones)

Por ejemplo, la NMG ha verificado que algunos tipos de "cánceres" como la leucemia (según la NMG la leucemia no es un cáncer, sino la fase de reparación de la médula ósea, producto de un conflicto de desvalorización previo y resuelto, o producto de la destrucción química o radiactiva de la médula ósea) pueden ser provocadas por factores externos independientes de los conflictos. Esto puede ocurrir, como dije, en los órganos regidos por el mesodermo, que ante una agresión externa (química, radiactiva, etc.), manifiestan una proliferación celular reparativa en fase de curación (ej: un callo óseo; una proliferación del tejido conjuntivo, etc.).

Esta proliferación celular, según la NMG, se detiene espontáneamente una vez que la reparación del daño previo esté completada (ej: un callo óseo no prolifera infinitamente, sino que se detiene espontáneamente). Por tanto, aun en estos casos de "proliferaciones celulares" no conflictuales, la valoración del proceso según la NMG es completamente diferente al de la medicina convencional.

Para evitar confusiones y malentendidos, hay que aclarar expresamente que la NMG no niega el caracter perjudicial de las sustancias cancerígenas, de los tóxicos y de las radiaciones; en consecuencia, la NMG no afirma que tales sustancias o factores sean inofensivos; solo cuestiona la creencia común y científica convencional de que tales sustancias o factores son causa suficiente para, por sí solos, generar un cáncer al margen de los procesos psico-cerebrales y de las leyes biológicas de la NMG. Hasta el momento, la NMG estima que lo más que puedan hacer tales sustancias (para efectos del cáncer) es provocar una lesión en tejidos mesodérmicos que, en fase de curación, provoquen una proliferación celular que de lugar al diagnóstico convencional de "cáncer" (pero aun en estos casos, un médico de la NMG trataría de verificar si hubo un conflicto biológico correspondiente, ya que en ese caso, el tratamiento es parcialmente diferente)

También, como hemos visto, la NMG permite verificar esa hipótesis en forma empírica, esto es, saber si en un caso concreto un paciente sufrió de cáncer por efecto único de la radiación o sustancia cancerígena (en cuyo caso no pudo haber conflicto alguno), o si hubo un conflicto (en cuyo caso, el cáncer es explicable por dicho conflicto sin necesidad de postular el efecto radiactivo como causa de ese cáncer específico)

Una persona con mente científica no puede ser dogmática, ni debe pensar que las verdades que maneje son irrefutables (ya que la ciencia maneja casi siempre verdades parciales, aproximativas y demostrables empíricamente); si bajo las condiciones antes mencionadas (es decir, donde se verifique que un conflicto biológico no fue la causa) se demuestra que algunos cánceres son debidos exclusivamente al efecto de la radiación o de sustancias cancerígenas, entonces esa evidencia habría que aceptarla como parte del conocimiento científico; en ese caso, habría que agregar esos factores como causas independientes, autónomas y adicionales de cáncer, conjuntamente con los conflictos biológicos.

Publicado por CriticalThinker @ 1:43
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