La mayoría de la gente, por razones obvias, busca la NMG como una alternativa para curar alguna enfermedad considerada "incurable" por la medicina convencional. Otras personas solo se interesan en la NMG por simple curiosidad intelectual, y no por alguna urgencia médica inmediata (aunque debemos pensar que esa curiosidad se debe, en parte, a la necesidad de contar con alguna terapia eficaz en caso que, en el futuro, aparezca alguna enfermedad grave).
Pero un examen objetivo y serio de la NMG debe llevarnos a estudiar, con el mismo rigor, los límites de la NMG en cuanto a su
eficacia terapéutica, a los fines de tener una visión realista y no fantasiosa de lo que realmente es la NMG y de lo que podemos esperar de ella.
En este artículo comentaré, muy brevemente, algunas de las dificultades y desafíos terapéuticos que se plantean en la NMG, y que existen aun en el supuesto ideal de que el paciente sea tratado únicamente por la NMG desde el comienzo de su enfermedad (hablo de "supuesto ideal", porque en la actualidad, al no estar reconocida oficialmente la NMG, las pocas personas que logran tratarse con ella lo hacen en condiciones no óptimas, sino que llegan a la NMG como un último recurso después de un largo camino que ha incluido quimioterapia, cirugía, radiaciones...)
Debemos tener en cuenta algunas cosas:
1)Hay programas especiales que, en sí mismos (y bajo ciertas condiciones específicas y previsibles), son mortales.
Por ejemplo, un conflicto de territorio que haya durado más de un año, y que sea resuelto después de este tiempo, es mortal en casi el 100% de los casos. Tratado en forma óptima con la NMG
antes de la solución del conflicto (es decir, mientras todavía se está en conflicto activo), ese porcentaje se podría reducir más o menos a la mitad (lo que significa que se podrían curar alrededor del 50% y que el otro 50% fallecería).
Por cierto, el hecho anterior muestra que la afirmación que la NMG puede curar el 95% de los casos debe matizarse especificando las condiciones para su realización. Tal porcentaje podría alcanzarse sistemáticamente si la NMG se empleara a gran escala en condiciones óptimas (vale decir, que los pacientes sean tratados únicamente con la NMG; que el paciente conozca la NMG antes de su enfermedad; que se cuenten con médicos bien entrenados en ella, etc.). Pero aun así, ese porcentaje solo es válido en algunos tipos de programas especiales, no en todos (ya que hay programas especiales que son, objetivamente, más riesgosos que otros en términos de su potencial para amenzar la vida); y depende también de la intensidad y duración del conflicto biológico en cuestión.
2)No siempre es fácil evitar las recaídas conflictuales.
La razón es que muchos conflictos biológicos, aunque sean producidos por eventos aislados, se producen en un contexto (familiar, laboral, afectivo, personal, etc.) en el cual la persona sigue inserta. Y esto aumenta la probabilidad de que algún raíl (estímulo asociado al DHS) haga su aparición en cualquier momento (especialmente si la persona no sabe cuáles son los raíles asociados a su DHS).
Cuando la persona conoce los raíles asociados a su DHS, es más fácil evitarlos y, por tanto, evitar recaer en el conflicto y enfermedad inicial. Pero para esto la persona tendría que conocer la NMG.
Cuando la persona no tiene idea de la NMG y del conflicto biológico que está en la base de su enfermedad, entonces se encuentra literalmente en manos del azar, en el sentido de que serán únicamente las circunstancias externas las que determinarán si persona recaerá o no.
Pero aun una persona que conozca la NMG no está, necesariamente, protegida de los raíles, ya que en algunos casos estos raíles no son por completo evitables (es decir, la persona inevitablemente está expuesta a ellos y reacciona automáticamente a su influencia).
De nuevo, el conocimiento teórico de la NMG no nos hace inmune a la enfermedad; solo nos hace más capaces de evitar conflictos biológicos, o de resolverlos más prontamente, o de emplear una terapia más adecuada. Pero nada de esto garantiza inmunidad absoluta frente a las enfermedades.
3)No siempre es fácil resolver el conflicto.
El conflicto biológico está relacionado con la supervivencia, y con la privación de necesidades biológicas ancestrales.
De allí que tomar conciencia que estamos ante un conflicto biológico no implica, por sí mismo, su solución. Una persona puede dar una charla completa sobre su conflicto biológico, y aun así mantenerlo activo (aunque en muchos casos, cuando se logra
compartir emocionalmente el conflicto, éste puede resolverse).
Es por esto que la solución práctica o real es la más eficaz para solucionar el conflicto biológico, ya que es la solución que ha sido programada por la Naturaleza. El problema es que esta solución no siempre es posible (bajo las circunstancias específicas del paciente), por lo que la solución debe intentarse a nivel intelectual, racional o por vía del diálogo (lo que tiende a ser ineficaz en muchos casos).
Como lo explica el Dr.Hamer cuando,
en esta entrevista, es consultado sobre la forma de resolver el conflicto biológico: "
Únicamente hablando, no. No tenemos necesidad de esta terapia
de diálogo tal y como antiguamente era utilizada por la psicoterapia,
en la que se debía hablar conjuntamente de no importa qué
problema. Se debe hablar, naturalmente, pero lo mejor es remitirnos de
nuevo al reino animal. En efecto, el animal no puede sobrevivir, no puede
resolver su conflicto si no es con una solución real. El ciervo,
por ejemplo, sólo sobrevivirá si reconquista su territorio.
La madre, a quién el predador arrebata el hijo, sólo sobrevivirá
si ella le obliga a soltar a su cachorro, persiguiéndole, o bien
-eso es algo que la naturaleza ha previsto-, si la madre vuelve rápidamente
a quedar preñada. Entonces el conflicto queda realmente resuelto.
A decir verdad, así es como deberíamos proceder también
nosotros en nuestras relaciones humanas, intentando encontrar desde el
principio una solución real al conflicto, es decir, resolverlo en
forma práctica. El ciervo necesita recuperar su territorio o bien
conquistar otro. La solución práctica es la mejor y más
duradera: es la solución definitiva.
Sólo cuando esta solución se muestra impracticable podemos
intentar una terapéutica a través del diálogo para,
digamos, tener una solución de recambio como vía de salida,
como escapatoria. Aquí es preciso que puntualicemos también
que la terapia aplicada hasta ahora en todas las dificultades psíquicas
ha sido la de calmar, desconectar, tomar tranquilizantes, siendo lo importante
calmarse.
En realidad, si la naturaleza ha programado un estrés no es sin
razón, puesto que es sólo bajo estrés que el individuo
puede resolver el conflicto. Para encontrar una solución real, lejos
de suprimir el estrés, es necesario por el contrario acentuarlo
todavía más para poner al individuo en disposición
de resolverlo. Si se administrasen tranquilizantes al ciervo, jamás
podría recuperar su territorio, ya que su actividad quedaría
paralizada. Se puede ver pues que, en psiquiatría, administrando
tranquilizantes -es decir, productos químicos- para calmar a los
pacientes, lo único que se consigue es cultivar enfermedades crónicas,
ya que a estos pacientes, privados de sus propios medios naturales para
resolver conflictos, no les queda viento en las velas. De esta manera estos
infelices no podrán jamas resolver sus problemas, y a menudo quedan
condenados a pasar su vida entera tras los barrotes de la psiquiatría"
La solución práctica debe ser la primera opción; solo si ella no es posible (o es muy problemática dada las condiciones específicas del paciente concreto), es cuando debe intentarse la solución del conflicto por vía de procedimientos psicoterapéuticos e intelectuales (que en muchos casos son ineficaces).
Es obvio que esto presenta una fuerte dificultad en la terapia de la NMG. Si la solución práctica no es posible, entonces la terapia del diálogos y otros métodos psicoterapéuticos serán la única opción. Y el éxito de estos últimos depende tanto de la habilidad del terapeutica como del paciente específico.
4)Algunos tipos de conflictos biológicos parecen ser más difíciles de resolver que otros.
Un ejemplo de esto es el conflicto biológico de miedo a la muerte asociado a un adenocarcinoma de pulmón. Este es un conflicto muy arcaico y primitivo (regido por ello por el tronco cerebral) y, en consecuencia, es muy difícil de resolver mediante el diálogo o la razón.
Además, si este conflicto se produce por el diagnóstico de cáncer (o de otra enfermedad "incurable" y mortal), entonces el conflicto puede ser casi imposible de resolver. Los síntomas y signos confirman, en la mente de la persona, que la enfermedad está agravándose y que ello representa un peligro inminente de muerte, lo que consolida y refuerza el conflicto biológico original (lo que a su vez agrava más la enfermedad, creando un círculo vicioso)
En estos casos, y sobre todo si la persona no conoce la NMG (o si solo la conoce después de estar enferma, con todas las incertidumbres y miedos que se tienen producto de un diagnóstico de cáncer), el éxito de la terapia de la NMG se reduce considerablemente.
Adviértase que estos programas especiales son, según la NMG, perfectamente curables si el conflicto se resuelve a tiempo. El problema es que esa condición no siempre puede cumplirse a voluntad en los casos particulares. Y es esto último lo que dificulta o limita seriamente, en algunos casos, la terapia óptima de la NMG.
Lo anterior es una breve mención de algunos de los problemas y desafíos que pueden presentarse en la terapia de la NMG. Por supuesto, este tema es muy amplio y quizás en un futuro lo desarrollaremos con más especificación, ya que habrían muchas matizaciones y puntualizaciones que hacer.
Pero creo que, a grandes razgos, este artículo ofrece una idea general de los problemas que deben tomarse en cuenta para una comprensión completa y realista de la NMG en cuanto a la terapia.